El magister de Recursos Humanos logra altas cifras de inserción laboral

 

Así lo explicaba ayer uno de los responsables de este título de posgrado y coordinador de la Red de Directivos de Recursos Humanos de Castilla y León, José María López Puertas, con motivo de la presentación de la nueva edición del magister.

El próximo curso será el quinto año que se ofertan estos estudios en la UBU que han contado con una media de 20 alumnos en cada una de sus ediciones. Con la idea de dar a conocer este título, de cara al curso 2012/2013, durante toda esta semana se van a desarrollar presentaciones en los distintos centros de la UBU. Ayer tenía lugar la primera de las citas en el salón de grados de la Facultad de Derecho.

El objetivo de estos estudios, coordinados por los profesores José Luis Peña y José María García Moreno, pasa por lograr la formación de especialistas en la gestión de las personas dentro de las organizaciones, desarrollar habilidades y competencias profesionales dentro del área de Recursos Humanos y adquirir una visión integral de la organización empresarial ya que los conocimientos específicos de Recursos Humanos se complementarán con conocimientos generalistas y globales de la empresa actual.
El coordinador de la Red de Directivos de Recursos Humanos destaca que la ventaja de que muchos de los profesores del magister sean profesionales permite acercar a los estudiantes a la realidad de las empresas, «da una idea de lo práctico que son estos estudios», explica López Puertas, que indica también que alrededor del 90% de los docentes son directores de Recursos Humanos.

En cuanto a la inserción laboral de los alumnos del título, López Puertas destaca que alrededor del 50%, de los que no están trabajando ya cuando inician los estudios, logra un puesto relacionado con esta especialización al concluir el curso. «Tenemos datos muy buenos de colocación en estos tiempos que corren», añadía.

La idea de la UBU es que este posgrado se siga ofertando como título propio ya que, de esta manera, se puede mantener el factor diferenciador de que los docentes sean en su mayoría directivos de empresas.

Fuente: Correo de Burgos

Los perfiles más buscados en 2011

Las cifras de desempleo siguen siendo alarmantes en España y según la última Encuesta de Población Activa que publica el INE, ya son 4.696.600 personas las que engrosan las listas del paro. La mayor preocupación de los españoles es el desempleo y para colmo, sectores como el de la construcción y los automóviles, motor de la economía española antes de la crisis, ahora se encuentran a la deriva.

El desempleo, la mayor causa de preocupación de la población española como afirman las últimas encuestas, hace estragos en sectores que, antes de la crisis, eran motor de la economía en España como el de la construcción o la automoción. Sin embargo, hay otros sectores que siguen generando empleo, aunque sea a un ritmo ralentizado en comparación con los años de bonanza económica.

Adecco ha elaborado un informe para orientar a esos más de cuatro millones de parados en su búsqueda de empleo. ¿Cuáles serán los perfiles más buscados este 2011 de menor cualificación? Gestor de cobros, mozo especialista, carretillero, manipulador de alimentos, tramitador de siniestros, camarero de piso, comercial y secretaria de departamento.

Estos puestos suponen una opción real para encontrar un empleo ya sea para personas con o sin experiencia en ellos. Son trabajos que podrían absorber a parados de ámbitos como el de la construcción, la industria o los servicios, permitiéndoles incluso un cambio de orientación en su carrera profesional. Igualmente, los periodos formativos para completar la adecuación a los puestos no exigen, en muchos casos, una duración prolongada en el tiempo, como es el caso de carretillero o manipulador de alimentos, sino que la formación puede obtenerse mediante cursos a distancia breves y seguir desarrollándola a la par que la experiencia laboral.

Mejorando la gestion de recursos humanos con la formación

La Policía Nacional impartirá durante este año más de 1.100 cursos, jornadas o seminarios -algunos de los cuales se impartirán conjuntamente con la Guardia Civil- dirigidos a la especialización de sus agentes, según ha informado el Ministerio de Interior en un comunicado.

De esta manera, más de 41.000 agentes de todas las escalas y categorías tendrán acceso a estos cursos, cuya oferta formativa busca conseguir una “mejor gestión” de los recursos humanos, el desarrollo de habilidades sociales, y la aplicación y explotación de las tecnologías de la información.

Asimismo, contempla cursos de especialización para expertos policiales que imparten charlas, conferencias o reuniones con la comunidad educativa para “prevenir y erradicar los actos violentos” del entorno escolar.

En este sentido, el año pasado los agentes ofrecieron 9.101 charlas a alumnos de 3.357 colegios, llevaron a cabo 13.086 reuniones con personal docente, más de 1.750 encuentros con asociaciones de madres y padres de alumnos y efectuaron 261.547 servicios de seguridad y protección en 5.689 centros escolares.

En total, 258.760 agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil participaron en alguna de las más de 2.500 actividades pedagógicas programas por la Dirección General, lo que superó las 175.000 horas lectivas. Además, más de 500 agentes están destinados en áreas de formación, con profesorado integrado también por expertos de otras áreas de especialización.

UN “ACICATE” PARA LA POLICÍA

Los cursos de formación y especialización han sido premiados esta semana por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Para el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, ha valorado este reconocimiento al afirmar que se trata de “un acicate” para seguir adelante. “Debemos seguir avanzando en la formación de los policías y en la mejora de sus puestos de trabajo”, ha señalado.

Camacho hizo estas declaraciones en el marco de la XXV-A Promoción de la Escala Básica integrada por 2.467 nuevos agentes, instruidios en la escuela de policía de Ávila. En esta promoción hay 54 policías que han nacido en 17 países de diferentes continentes y, además del castellano, entre todos hablan más de 20 lenguas diferentes. Asimismo, el 75% de los integrantes poseen un nivel de estudios superior al exigido en la oposición, con 54 titulaciones universitarias diferentes en total.

Formación para trabajadores

Un 58% de trabajadores navarros no ha recibido en el último año

Un 57,9% de los trabajadores navarros afirma no haber recibido formación en el último año, un porcentaje que no obstante es inferior al de la media española (64%), según concluye el informe “Condiciones de Trabajo y Calidad del Empleo: cómo se gestiona el talento en las empresas navarras”.

El informe, presentado hoy, ha sido elaborado por los profesores de la Universidad de Navarra Alberto Bayo, Emilio Huerta y Javier Merino y editado por Institución Futuro con la colaboración del Servicio Navarro de Empleo y la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN).

Según concluye el estudio, alrededor del 75% de los trabajadores navarros considera que existe un buen ajuste entre las demandas del puesto de trabajo que ocupan y su cualificación, informa la Institución Futuro en un comunicado.

No obstante, un 36,9% de los trabajadores navarros cuestiona la utilidad de la formación académica.

A pesar de la tendencia a valorar el trabajo en equipo como forma más avanzada de organización del trabajo, el estudio muestra que solamente uno de cada cinco navarros trabaja en equipo, aunque sea sólo ocasionalmente.

Un porcentaje importante de los trabajadores navarros afirma disponer de autonomía en su puesto de trabajo, aunque en el otro extremo otro porcentaje relevante indica lo contrario.

El conocimiento de los trabajadores navarros sobre el organigrama y los objetivos de su organización puede considerarse alto y es mayor que el de los trabajadores del resto de España.

Para una parte muy importante de los trabajadores navarros, el 70%, su trabajo les exige un nivel de atención alto o muy alto.

El trabajo llega a “agobiar” siempre o casi siempre al 10% de trabajadores y, en el otro extremo, nunca o casi nunca al 28,7%, señala el informe, que pone de relieve que, en general, los navarros se sienten más presionados en su trabajo que los del resto de España.

El informe también revela la escasa implantación de los sistemas de retribución variable tanto en Navarra como en el resto de España.

En torno al 40% de los trabajadores opina que su salario es bueno, mientras que aproximadamente el 30% sostiene lo contrario y, por otra parte, salvo alguna excepción como las ayudas a la formación y los comedores, los trabajadores navarros disfrutan de muy pocos beneficios sociales.

Los trabajadores navarros están contentos en general con su trabajo y sólo un 1,4% manifiesta una baja satisfacción.

El nivel más elevado de satisfacción lo alcanzan con la actividad que desarrollan y, por el contrario, son las prestaciones, la formación y las posibilidades de promoción los aspectos que menos satisfacción generan.

Fuente: ABC

La importancia de la formación en RRHH

Los cursos en Recursos Humanos son algunos de los más demandados actualmente. Esta formación ofrece a los estudiantes una perspectiva en los campos estratégicos: planificación, selección y formación de personal, pero, ¿qué se requiere para desarrollar una profesión en este ámbito?

Según un estudio de Meta4, los propios profesionales de la gestión de personas consideran clave saber diseñar y realizar una correcta evaluación de los empleados y conocer cómo elaborar un plan de retribución efectivo para gestionar y retener el talento. Además, manifiestan interés por disponer de información actualizada relativa a los cambios legales y fiscales que afectan tanto al cálculo de la nómina como a las contrataciones en sus empresas.

Así pues, como técnico en RRHH puedes cursar alguna titulación generalista del ámbito de las ciencias sociales como relaciones laborales, economía, ciencias del trabajo, psicología, administración y dirección de empresas… y luego, completar la formación de base con estudios de máster o postgrado especializados en relaciones sociolaborales, nóminas y seguridad laboral, procesos de selección de personal, coaching, etc.

De hecho, según Luis Puchol, catedrático de la Universidad Pontificia de Comillas y consultor en materia de RRHH, la titulación universitaria no es tan importante como el triple enfoque que debe tener un profesional de los RRHH, que consiste en una combinación entre psicología industrial, derecho del trabajo y Management.

Una vez finalizada la formación, la búsqueda de empleo se puede llevar a cabo en el departamento de recursos humanos y administración de cualquier organización o bien en consultorías de RRHH, empresas de trabajo temporal, portales de búsqueda de empleo, etc. Además, los técnicos pueden realizar funciones de consultoría y asesoría en sindicatos, gestorías, centros docentes, ayuntamientos, etc.

Fuente: Educaweb

¿QUÉ SOLUCIONES SE OS OCURREN PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LAS FORMACIONES?

Cuando vemos la promoción de la oferta formativa de los diversos centros de formación, se suelen utilizar los mejores recursos para reclutar al máximo de alumnos posible.  Es decir, todos tienen al mejor profesorado, el temario adaptado a las necesidades reales del mercado y su metodología es eminentemente práctica, haciendo uso de las nuevas herramientas disponibles. Pero como siempre, la publicidad y la realidad no suelen ir de la mano. Un centro respetable debe cumplirlo cuando imparte la correspondiente formación. Este tipo de técnicas abusivas deberían ser denunciadas por los alumnos, aunque muchos de ellos lo dejan correr. Y esto me hace plantearme la siguiente pregunta: Los alumnos ¿hacen los cursos para adquirir nuevos conocimientos o para engordar su currículum? Desgraciadamente, muchos más de los que nos gustaría admitir, lo hacen por tener nuevos títulos que lucir sin que realmente hayan aprendido nada porque tampoco se formaban con esa finalidad. Es su único objetivo.

Pero no acaba ahí el problema. Éste surge para los alumnos que realmente quieren aprender esos nuevos conocimientos y poderlos poner en práctica en un futuro. Suelen acudir a cursos donde no aprenden nada. Los centros han caído en el error de hacer todo lo posible por recoger una subvención por realizar un cursillo; el formador contratado para impartirlo por horas, así, cobra el cursillo  sin importar que los conocimientos adquiridos sean buenos o malos.  Los alumnos, obligados por los centros a unas horas de presencia, que suelen cumplir al mínimo exigido, normalmente, un 80% o la contrapartida suele ser el chantaje de no obtener el título.

Tenemos que ser realistas: tener más o menos títulos de formación ya no es diferenciador porque esos conocimientos se deben demostrar, independientemente de los que diga una cartulina de papel que muchas veces es regalada sin demasiado esfuerzo.

Los centros de formación deben ser honestos y proporcionar calidad y no cantidad. La calidad pasa por trabajar y revisar los contenidos al detalle, haciéndolos cada día más prácticos y participativos.  Por ejemplo, hoy en día, hemos entrado en la formación en línea pero, desgraciadamente, a cualquier cosa se llama “curso online”. Suele ocurrir que muchos de ellos están repletos de contenidos teóricos, grabados de forma improvisada con formato bonito que da el pego, sin embargo, la interactividad, innovación e interactuación de los mismos brilla por su ausencia, pasando por alto información relevante. Y esto ocurre incluso en centros que tienen mucho renombre y en otros que no lo tienen tanto porque la mediocridad es lo que más suele primar en los programas formativos.

A veces, los casos prácticos sobre temas de actualidad se refieren a los mismos casos basados sobre hipotéticos supuestos que ocurrieron cuando los dinosaurios campaban a sus anchas por las planicies del mundo. Bien podrían actualizarlos, para que el alumno se sienta más identificado a participar en la actividad y resolverla, si así se precisa.

Otros cursos, garantizan prácticas en empresas de reconocido prestigio para poner en practica lo aprendido en el curso, cuando, en realidad, se convierte en ir a calentar una silla para hacer funciones de relleno que nada tienen que ver con el curso; sin embargo, después estos ilustres alumnos pueden dar rienda suelta a su imaginación a la hora de especificar las funciones realizadas en esas prácticas.

Pero no sólo es el centro quien genera el problema. Los propios formadores, caen en la tentación de repetir el mismo discurso superficial, contado de la misma forma, sin aportar nada que pueda ser utilizado y donde dan verdaderos monólogos sin tener intención de que los alumnos puedan participar ni aportar. Otros, por el contrario, generan debates desordenados, sin orientación que permita sacar las conclusiones que se tienen que tener como objetivo de aprendizaje, es decir, que hacen lo que sea para que corra el reloj aunque sea para hablar sobre si es posible que a las ranas les pueda crecer pelo en alguna ocasión.

Por supuesto, tampoco quiero caer en una excesiva generalización. Obviamente, no todas las acciones formativas y formadores son mediocres porque existe calidad, aunque no siempre es el caso. Los buenos formadores existen y lo demuestran haciendo y no vendiendo las maravillas de los que saben hacer o han realizado. Igualmente, los buenos centros con contenidos adaptados no necesitan campañas brutales e impactantes para entrar por los ojos de los alumnos. Sobre todo, recomiendo tener cuidado con los centros que presionan y al pedir información, ya intentan cerrar la matriculación con la socorrida frase “son las ultimas plazas que me quedan” y en la que todos hemos caído alguna vez cuando, al final, se sabe que lo que pasa es que no tenían suficientes alumnos. La presión nos hace decaer y no pensar con objetividad.

Igualmente, otras personas interpretan que las formaciones gratuitas y subvencionadas son “casposas” cuando no tiene porque ser así, aunque obviamente tenemos de todo. Uno debe formarse para adquirir nuevos conocimientos, teniendo claro cuál es su objetivo y no solamente por llenar el tiempo en algo. Debéis ser honestos con vosotros mismos y ver qué carencias formativas tenéis que os impiden llegar a vuestro objetivo profesional en el actual mercado laboral o qué conocimientos os faltan para poder alcanzar vuestra meta. No es cuestión de empezar muchos cursos sino de hacer los que realmente os interesan y acabarlos. Obviamente, esto muchas veces no depende de los alumnos.

La evaluación de un curso viene por los conocimientos adquiridos, la destreza que puede aportar el alumno en casos reales, solventando problemas y dando soluciones. No podemos basarla en las relaciones interpersonales de los alumnos, ahora amigos, generadas en el café del intermedio. Y desafortunadamente, hoy por hoy, suele ser una de las importantes razones para recomendar o no un centro. Y esto es un error porque a la hora de rellenar las evaluaciones sobre el curso se debe tener en cuenta que se ofrecía al principio y cuales eran los objetivos comparándolos con lo que habéis conseguido al final con honestidad y objetividad. Debéis ser sinceros y no inflar las evaluaciones ni hacerlas demoledoras sin razón, es decir, se debe ser constructivo y honesto con vosotros y con los demás.

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones?